Febrero 2025, nace el TTIS
Siempre me ha intrigado conocer por qué nos organizamos como nos organizamos y por qué pensamos y actuamos como lo hacemos. ¿Qué hace que unos asuntos nos preocupen más que otros?, ¿por qué hay problemas, como las guerras o el hambre en el mundo, que parece que nunca tendrán solución?, ¿en función de qué prioridades, miedos y esperanzas elegimos a nuestros representantes y tomamos nuestras decisiones?
Ninguna de estas preguntas tiene una respuesta sencilla, pero existen herramientas que nos ayudan a entender mejor el pulso social para comprender nuestro contexto. Uno de los recursos más valiosos en este sentido son los barómetros del CIS, encuestas mensuales que reflejan las principales preocupaciones, percepciones y expectativas de la población española.
Estos barómetros han venido siendo cuestionados en los últimos tiempos por su supuesta falta de imparcialidad a la hora de presentar sus proyecciones electorales. Ciertamente, en la famosa “cocina” del CIS, no han faltado ingredientes que alimenten la polémica. Pero los barómetros del CIS no se limitan a medir la intención de voto o la valoración política, sino que ofrecen una fotografía detallada de las inquietudes de los ciudadanos. Nos hablan de cómo perciben su situación económica y laboral, de sus principales preocupaciones sociales y de las tendencias de valores y actitudes que se van abriendo camino entre los españoles.
En definitiva, los barómetros del CIS son una fuente de información clave y accesible basada en una muestra representativa y fiable. Un caramelito para cualquier profesional que quiera entender el clima social y su posible impacto en diversas áreas.

Por todo esto, hemos decidido sumergirnos cada mes en el barómetro del CIS, limpiarlo de “cocina”, indagar en sus datos más allá de los titulares que encontraréis en la prensa, y compartir con vosotros las principales claves que extraemos en nuestro blog. Y lo haremos como más nos gusta: explicando de forma sencilla lo complejo y proponiendo líneas de reflexión para pensar juntos.
Para los más cafeteros, aquellos que queráis profundizar a tope en nuestros análisis, elaboraremos cada mes el TTIS (TandemThinking Investigaciones Sociológicas) 😉 Un informe que descifra cada barómetro del CIS y que nos podréis solicitar escribiendo a: ismael.garcia@tandemthinking.es
Aquí van las principales claves del TTIS de febrero 2025:
1. Trump 2.0: los españoles no aprueban el remake

El retorno de Trump no genera precisamente entusiasmo en España. Más del 70% considera que tendrá efectos negativos para nuestra economía, más del 44% piensa que tendrá efectos negativos en el conflicto entre Rusia y Ucrania, más del 56% espera un efecto negativo también sobre el conflicto en Oriente Medio, y más del 58% teme un impacto significativo de su presidencia sobre el cambio climático.
Es importantísimo destacar que ésta era la opinión de los españoles antes de conocer los aranceles anunciados por la administración Trump y de que avanzaran las conversaciones con Rusia marginando a Ucrania y a la UE. Las principales decisiones de Trump confirman los peores temores de la mayoría de españoles
¿Qué podemos esperar en adelante? Parece que la administración Trump está decidida a abandonar el multilateralismo y la presencia global de EE.UU. Su apuesta pasará por replegarse sobre sus propios intereses, proteger su economía (de ahí los aranceles anunciados) y volcarse sobre el Pacífico y América Latina. En este escenario, un hipotético reparto de áreas de influencia podría beneficiar a Rusia en Europa del Este y perjudicar a una UE que se vería abandonada a su suerte en la defensa de sus fronteras. En esa coyuntura, no sería de extrañar que proliferen voces en el seno de la UE que apuesten por un acercamiento diplomático a Moscú y Pekín, así como en la elaboración de una estrategia de defensa autónoma de Washington. Habrá que estar especialmente atentos a la formación del nuevo gobierno en Alemania y a sus posicionamientos al respecto.
En el terreno doméstico, el actual Gobierno de coalición encuentra un balón de oxígeno importante en el rechazo mayoritario a Donald Trump. Pedro Sánchez podrá erigirse como el principal “líder progresista” y antagonizar con Trump y sus aliados políticos en Europa. A falta de acuerdos y capacidad legislativa en casa, el Gobierno puede encontrar fuera un leitmotiv para sus afines: ser el dique de contención al trumpismo internacional.
2. La política, el eterno dolor de cabeza de los españoles

El malestar con la clase política se ha convertido en un clásico de los últimos tiempos. En el informe del TTIS explicamos con detalle cómo llegamos a esta conclusión con los datos del CIS. No hablamos de una crisis de confianza en la democracia, sino de un agotamiento respecto a las opciones disponibles. Los partidos políticos ni convencen ni entusiasman. Hemos pasado de la indignación, propia de los tiempos del 15M por aquel ya lejano 2011, a la pura y dura resignación.
Nada menos que un 36,5% de españoles señala a la desafección política como el principal problema del país. Señalan a todos los partidos, al comportamiento de todos los políticos y a los problemas políticos en general. Lo hacen de manera transversal, mostrando disgusto y malestar a izquierda y derecha.
Estas cifras son llamativas y deberían preocupar tanto en el Gobierno como en la oposición porque representan una ventana de oportunidad para la formación de nuevos partidos o el auge de liderazgos outsiders. Si la oferta política no se reformula, también podríamos encaminarnos a escenarios en los que la abstención fuese ganando cada vez mayor peso.
3. Vivienda, empleo y economía: el tridente de preocupaciones en España

La vivienda se ha convertido en el gran problema social y personal de los españoles debido a que cada vez es más complicado acceder a una vivienda, ya sea en propiedad o en alquiler. En los últimos meses, la sociedad civil ha comenzado a organizarse para exigir que se tomen medidas al respecto y los expertos coinciden en que habrá un incremento continuado de los precios durante todo 2025.
El empleo también es una de las grandes preocupaciones de los españoles. Podemos observar que preocupan otras cuestiones más allá del paro. Nos inquietan nuestras condiciones laborales, la precariedad, la escasa o nula subida de nuestros salarios…
La economía es la gran preocupación a nivel personal. Más allá de lo macro, lo que de verdad preocupa es no llegar a fin de mes. La inflación y los sueldos estancados siguen en el punto de mira.
Resulta importante distinguir entre lo que los españoles perciben como problemas personales y problemas nacionales. Así podemos entender que la economía sea el principal problema personal, pero no el principal problema social. Una mayoría siente que sus dificultades económicas personales no son fruto de una crisis (como sucedía en 2011), sino de alguno de los problemas sociales más destacados, ya sea la mala gestión política, que se le vaya gran parte de su salario en pagar su vivienda o los bajos salarios.
4. Inmigración y sanidad: potenciales problemas de futuro

Cuando hablamos de inmigración los datos revelan que somos una sociedad mayoritariamente abierta a la acogida y la convivencia, pero sensible a los desafíos del fenómeno migratorio. los españoles no acusan problemas en su relación cercana con los inmigrantes, sino inquietud por la gestión global de los flujos migratorios. Apenas un 7,2% la señala como problema personal frente a un 16,5% que hace lo propio como problema social.
La inmigración ha perdido el foco mediático que le otorgaron los picos alcanzados como primer problema social recientemente (superior al 30% en septiembre del año pasado). Sin embargo, un estudio pausado de los datos revela que estamos ante un problema recurrente y consolidado. Podríamos asistir a futuros repuntes si no se afrontan adecuadamente los desafíos percibidos por los españoles.
Sin duda, la inmigración volverá a colocarse en un lugar central de nuestra agenda setting. La presión de los flujos migratorios que afectan a nuestro país y el debate en los países de nuestro entorno sobre diferentes medidas restrictivas, desde la Italia de Meloni a la Dinamarca de la socialdemócrata Frederiksen, harán que esta cuestión no abandone la actualidad.
La sanidad continúa su crecimiento como problema personal, escalando hasta la tercera posición tan solo por detrás de la economía y la vivienda. También recupera terreno como problema social, aunque permanece muy alejada de las categorías más destacadas en la actualidad. El envejecimiento de la población española, que previsiblemente demandará más servicios sanitarios, las deficiencias aún no solventadas en la colaboración público-privada y la ausencia de reformas políticas auguran un potencial crecimiento de esta problemática.
Hasta aquí las principales claves de nuestro TTIS de febrero. Podéis acceder al informe completo solicitándolo en: ismael.garcia@tandemthinking.es
¡Estaremos encantados de saber qué os parece y discutirlo con vosotros!
Isma.